03 mayo 2011

Otra forma de Educar

CEDAP

CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DE LAS ALTERNATIVAS PEDAGÓGICAS

He encontrado un sitio muy interesante sobre otros modelos pedagógicos, en el podéis encontrar un listado con alternativas pedagógicas y una relación de centros en España.

¿Cuándo empiezan a surgir alternativas pedagógicas? Aquí os dejo un poco de historia que nunca viene mal.

Después de la crítica a la educación elaborada por el filósofo Iván Illich en su obra La sociedad desescolarizada [1971], han sido numerosos los intentos de plantear nuevos modelos pedagógicos y abundantes las críticas aparecidas en ensayos, artículos y monografías de revistas especializadas a la escuela tradicional: aquella que se impuso masivamente a finales del siglo XIX como forma de socialización en los países industrializados y dominio simbólico que permitía la reproducción del sistema social. En paralelo a estos trabajos se realizó una valiosa historización de aquellas experiencias que se oponían al modelo hegemónico. Más allá de los nuevos sistemas educativos desarrollados en los países del llamado "socialismo real", y más allá de los excepcionales sistemas llevados adelante en condiciones sociales específicas, lo cierto es que desde que se implantó la enseñanza reglada obligatoria y se organizó el sistema educativo siempre existieron formas alternativas de llevar a cabo la práctica educativa. No es ajeno a todo esto la construcción social de la infancia y de la adolescencia, así como los desplazamientos que sufrió la educación del espacio privado al espacio público, que generaron el que la responsabilidad de la educación fuera de la familia, la Iglesia o el Estado.

La obra de Illich había denunciado primero, el hecho de que la enseñanza se realizaba en un marco espacial y temporal concreto, cuando el aprendizaje se hace en todo momento y en todo lugar; segundo, que ésta tenía unas dinámicas precisas que continuaban, de alguna manera, el esquema de las cadenas de montaje [contenido/tiempo], cuando debiera supeditarse a las necesidades individuales y sociales; y tercero, que la enseñanza estaba en función de un específico programa de materias y niveles que homogeneizaban a los niños y a las niñas, al mismo tiempo que marcaban trayectorias de aprendizaje diferentes para las distintas clases sociales, según el género, según el origen, etc. Al contrario, las alternativas pedagógicas se levantaron sobre un enfrentamiento con esta práctica para elaborar proyectos democráticos, cuyo punto de partida era el propio alumnado, su participación y su implicación, y las necesidades de una sociedad no sometida al régimen del cálculo económico.

Las alternativas pedagógicas no han tenido un camino fácil. Desde el primer momento se encontraron con leyes que restringían su trabajo, oposiciones de colectivos que hicieron más penoso su desarrollo, contradicciones que alimentaron el desaliento entre sus participantes, y triunfos que fueron convertidos en negocio. En los textos que se redactaron para anunciar sus propuestas, en los manifiestos e informes, en las polémicas servidas por periódicos, se revelaba todo un entramado de ideas y diseños pedagógicos diferentes a los establecidos con el poder de la Iglesia primero y del Estado después.

La situación actual evidencia que el sistema educativo hegemónico ha tocado fondo a pesar de todas las reformas llevadas a cabo en más de un siglo de historia social. Tocar fondo, sin embargo, no significa su definitivo hundimiento como modelo educativo sino, muy al contrario, su transformación en nuevos modelos de violencia simbólica a los que las alternativas pedagógicas modernas no han dejado de responder.

El Centro de Documentación de las Alternativas Pedagógicas creado en 2001 como una sección del Centro de Documentación Crítica, surge ante la necesidad de un colectivo de:

Responder a los discursos mediadores, constructores de una realidad educativa solidificada desde la institucionalización de la escuela.
Crear espacios culturales y políticos físicos e imaginarios que permitan la reflexión y el análisis de los distintos valores y estructuras ideológicas de las alternativas pedagógicas.
Hacer relevantes todos aquellos discursos, proyectos y prácticas pedagógicas alternativas.

Podéis ver más en: http://www.nodo50.org/cdc/cedap/CEDAP.htm

Os invito a que entréis y veáis las diferentes escuelas que hay por España y su modelo pedagógico.

Preocupante

Lo tienen todo excepto a sus padres

“Crecer sin ver apenas a los progenitores multiplica los problemas de la adolescencia - Menores de familias acomodadas ingresan en internados y centros tutelados por la poca dedicación a los hijos"

JOAQUINA PRADES 14/02/2011


Lo tienen todo menos lo imprescindible. Casas confortables, padres con profesiones de éxito, toda la tecnología casera disponible en el mercado, ropa de marca, dinero para gastos, caprichos... Pero les falta algo. Los adolescentes urbanos procedentes de familias de clase media y media alta empiezan a llenar las consultas de psicólogos y pediatras sociales aquejados del mal de la soledad. Han crecido casi por su cuenta, a cargo de cuidadoras ajenas a la familia, y sus padres, ocupados a tiempo completo en mantener el estatus social, carecen del tiempo que ellos demandan. Las consecuencias suelen ser perversas: trastornos de conducta, agresividad, enfrentamientos constantes con los padres... Y también una tendencia al aislamiento preocupante. Tanto, que algunos adolescentes han empezado ya a ser catalogados en situación de riesgo y enviados temporalmente a pisos tutelados por la Administración.

Es una circunstancia insólita, porque este tipo de centros -con capacidad para alrededor de media docena de chicos y chicas adolescentes, asistidos por psicólogos y trabajadores sociales- han estado habitados hasta ahora exclusivamente por chavales de familias desestructuradas, aquellas en las que los progenitores están en prisión, o enfermos sin medios de subsistencia, parados sin futuro y toxicómanos en el amplio sentido de la palabra, la mayoría alcohólicos. Ahora, sin embargo, empiezan a compartir habitación con adolescentes ricos a quienes nadie hubiera imaginado bajo la tutela de los servicios sociales de las comunidades autónomas. El nexo entre unos y otros es el desamparo.

En algunos casos los padres delegan el problema en la Administración; en otros, se sigue optando por el internado, dependiendo de su pertenencia a la escala baja o alta de la clase media. Según los expertos, ambas fórmulas de alejamiento del menor conflictivo del hogar se da cada vez con más frecuencia y aflora a edades más tempranas.

Estas conductas antisociales ¿obedecen a una venganza de los adolescentes contra los progenitores por haberles sometido a un semiabandono de hecho? ¿O es su manera de protegerse del desvalimiento propio de los años más confusos de la existencia? ¿Se recuperan socialmente estos chicos difíciles y solitarios?

"La víctima siempre es el menor", asegura Blanca Betes, responsable de la clínica madrileña Psiceduca, especializada en trastornos de la adolescencia. "Son situaciones difíciles que se pueden tratar con bastantes garantías de éxito si aún no han entrado en la adolescencia. Después es peor. Cuanto más se aplaza el problema menos solución hay. Son terapias largas, con un coste económico en ocasiones elevado y que requieren tiempo. Lo primero no es problema, casi siempre llegan a la consulta familias bien situadas. Lo difícil es el tiempo. Viajan mucho, están liadísimos. Alegan que no pueden y les creemos, porque llevamos un tren de vida frenético del que es muy difícil bajarse".

Pero se paga un precio alto por ello. El menor se enmaraña aún más en la espiral del conflicto y la desesperanza. Los padres se muestran derrotados y lamentan la desgracia de tener un hijo así.
El primer contacto con los profesionales proviene habitualmente de la madre. Aunque ambos progenitores trabajen, sigue siendo ella la que busca tiempo para recurrir a la ayuda de los expertos. El lamento inicial tiene un patrón común, según Blanca Betes: "Mi hijo es un desastre, no va a clase, suspende todo. Está agresivo, nos insulta y hasta nos pega. Vivimos en el infierno". Los padres siempre echan la culpa a los hijos. Se sienten víctimas de una injusticia: han dado todo por ellos y solo reciben disgustos. A medida que avanza la terapia, asoma el sentimiento de culpa. Al final, asumen que, efectivamente, le han dado todo, excepto su tiempo. Y no es un detalle menor.

Con más de una década de experiencia, Blanca Betes ha aprendido a traducir el lenguaje de los adolescentes: "Iros a la mierda", dirigido a los padres significa "estoy muy solo. No me queréis. No me cuidáis. Tenedme en cuenta; incluidme en vuestras vidas".
"Muy a mi pesar", añade la directora de Psiceduca, "en ocasiones los chicos están dispuestos a cambiar si sus padres también lo hacen, porque se sienten muy desgraciados. Pero la falta de tiempo de los mayores lo estropea todo. Un caso reciente mío concluyó con el internamiento del chaval en un colegio de élite de Suiza, porque a sus padres les resultaba imposible acudir a terapia".

A partir del alejamiento, bien sea en un piso tutelado o en un internado de lujo, el vínculo emocional corre serio peligro, según los expertos. "El internado es percibido por el menor como 'no solo me has abandonado, sino que me alejas de tu vida". La reacción típica es cerrarse aún más en su grupo de amigos y mostrarse insultante y agresivo con la familia.

Algunos profesionales califican el desinterés de hecho de los padres como malos tratos. Lo denominan "negligencia por omisión del deber" y es causa de privación de la patria potestad. En España hay 35.000 menores tutelados por las Administraciones, aunque no es posible obtener datos sobre cuántos de ellos corresponden a la omisión del deber paterno. Arturo Canalda, defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, apunta la causa principal de la ausencia de estadísticas fiables: "Cada autonomía dispone de un sistema propio de calificación del abandono, y lo que en algunas es desamparo en otras es riesgo, y viceversa. Ninguna tiene la obligación de actualizar y especificar los datos, así que trabajamos un poco a ciegas, fiándonos del instinto y la experiencia".

El pediatra social del hospital Infantil Niño Jesús de Madrid Jesús García alertó a los senadores que consensuaron las líneas maestras de la futura reforma de la ley de adopción nacional de que "un padre sociópata no es solo quien abandona, maltrata o abusa sexualmente de sus hijos, sino quien hace omisión del deber de paternidad". Y reveló que la negligencia es la segunda causa de maltrato de la Comunidad de Madrid. Fruto de esta actitud, señala, "son los trastornos emocionales graves derivados de un abandono de hecho".
Cuenta este pediatra, que además preside la Asociación Madrileña para la Prevención del Maltrato Infantil: "Una madre, una profesional de mucho éxito, vino a mi consulta en demanda de ansiolíticos para su hijo porque mandaba 1.000 mensajes de móvil diarios. Sí, 1.000. Fui a ver su casa y su habitación era la cabina del Voyager: home cinema, mp3, iPhone, Mp4, Wii, consolas... todo. Sin embargo, era uno de los niños más desamparados que he visto. Sus trastornos eran una llamada desesperada de atención dirigida a los padres, a los que prácticamente no veía". Tras una terapia dura y prolongada, el caso empieza a arreglarse y el muchacho se está también recuperando de lo que los pediatras denominan ya "la sordera del MP3", que daña la capacidad auditiva, y la "artritis metacarpofalángica" de su mano derecha, resentida por tanto sms.
Otra pareja que pasó recientemente por su departamento en el Niño Jesús no pudo resolver el problema y perdió definitivamente la custodia por omisión del deber paterno. Eran dos ejecutivos veganos [vegetarianos estrictos] cuyo hijo presentaba encefalopatía grave por carencia de vitamina B12 y ácido fólico, "con unos retrasos mentales tremendos".
Este y los otros menores que han pasado por la misma causa a disposición de los servicios de protección de la Comunidad de Madrid padecen "encefalopatía hipóxico isquémica", lo que les convierte en dependientes de por vida. "A veces, el peor problema de los niños son los padres", concluye el pediatra, que combate con energía la teoría que surgió en los años sesenta -y aún sigue vigente en determinados ambientes- de que es mejor dedicar a los niños "tiempo cualitativo", es decir, poco tiempo pero proveniente de progenitores realizados, como se denominaba antes, que "tiempo cuantitativo": muchas horas, pero de madres presuntamente amargadas por su condición obligada de amas de casa. "Ni cuantitativo ni cualitativo", ataja el doctor García. "Los niños necesitan tiempo a secas".

En este contexto, ¿no se estará estigmatizando a este tipo de padres señalándoles con el dedo acusador? ¿No remueve esta situación el incómodo sentimiento de que triunfar en el trabajo implica descuidar a la familia? O su reverso: niños esmeradamente cuidados, ascensos imposibles, sobre todo en el caso de la mujer. ¿Siguen los estereotipos vigentes?
"Como en todo, hay que buscar el equilibrio. Pero en las actuales circunstancias no es fácil", comenta Jesús Poveda, psiquiatra de la Universidad Autónoma de Madrid y especialista en patologías de la adolescencia. "Los dos son a la vez culpables y víctimas. La educación de los hijos es su responsabilidad, pero si no se sabe o no se puede hacer mejor, el conflicto está asegurado". Muchos de estos padres son víctimas, a su vez, de la educación errónea que ellos mismos recibieron, y reproducen modelos difíciles de digerir para los jóvenes de la era digital.
"Antes los adolescentes tenían más fácil vivir lo que los psiquiatras llamamos 'factor de pertenencia' a través de la familia extensa y los amigos del barrio. Pero hoy eso rara vez lo tienen, y como el mundo real les resulta hostil buscan su pertenencia en el virtual. Vemos que tienen 500 amigos en Tuenti y ninguno en el barrio. No sirve".
A los padres, señala este psiquiatra, hay que ayudarles a distinguir lo necesario de lo urgente. "Cuando suena la alarma de la extrema gravedad -por ejemplo, un intento de suicidio por parte del menor- se apresuran a cambiar el horario laboral o buscan otro trabajo que les permita estar por la tarde con los hijos. Le han visto las orejas al lobo".

Jesús Palacios, catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla, no culpa ni exime a nadie. Solo destaca que "hay una curva ascendente de padres de clase media alta cuyos trabajos resultan tan absorbentes que no han prestado la atención debida a los hijos. Cuando eso se junta a los problemas de la adolescencia, ya han perdido el control de la situación familiar". En tales circunstancias, primero intentan que los educadores y los psicólogos remedien el problema. "Al final, ellos mismos piden a la Administración que se haga cargo de los hijos", añade Palacios.

El juez de menores de Granada Emilio Calatayud asegura: "El perfil del adolescente que agrede a sus padres o delinque a través de Internet o del móvil es de clase social acomodada, que lo ha tenido todo en el aspecto material y ha crecido solo, sin nadie con autoridad para marcar límites". Este juez se hizo popular por dictar sentencias en las que colocaba al menor en el lugar de la víctima o su entorno. Si un chico apedreaba los cristales del instituto, la pena consistía en limpiarlos durante unos meses; si agredía a un compañero más débil, le obligaba a convivir con discapacitados; si había conducido borracho, a ayudar a los tetrapléjicos. Así ha conseguido éxitos en la reinserción de menores, pero ahora asegura sentirse algo desbordado por chavales agresivos con el entorno familiar y ciberdelincuentes reincidentes. Chicos que son separados temporalmente de sus padres y enviados a pisos tutelados. Al mismo tiempo, y si se cuenta con medios, se intenta que los progenitores cambien sus prioridades: sus hijos por delante del éxito profesional. "Más no podemos hacer".”

Extraído de: El País

Educación Integral

Este es el texto del video que he publicado anteriormente de Mónica de Felipe Larralde, he querido que queden presentes sus palabras.

Nadie le dice a un árbol como crecer y, sin embargo…

Nos parece que el niño tiene un cerebro igual que el de un adulto, pero en pequeño, y vacío. Por eso nos empeñamos en llenarlo. Nos parece que tenemos que instruirle y educarle: decirle cómo hacer esto o lo otro, guiarle, explicar cómo funciona todo, llenar su cabeza con datos y fechas…

Le pedimos que se comporte como un adulto. Que no llore si mamá se va, que trate de reprimir sus emociones, que esté sentado y quieto durante cinco horas al día, que no sea caprichoso, que no pida, que no llore, que no se enfade, que no toque, que no haga preguntas, que no…

Pero la vida no funciona como nosotros nos imaginamos. La vida se abre paso a través de los cuerpos de niños y les impide estarse quietos. Los niños necesitan moverse. El movimiento es una experiencia corporal placentera, maravillosa que los dota de autonomía y autoconocimiento.

La vida se abre paso a través de ellos y necesitan oler, tocar, chupar, mirar, oír… En los primeros años de vida, el niño se relaciona con el mundo a través de los sentidos.

Metemos a los niños en una escuela y, en un aula de treinta metros, les contamos lo que pasa fuera, en la vida. Les explicamos cómo son los árboles y les obligamos a pintar árboles y a escribir sus partes en una libreta, pero no les permitimos tener la experiencia directa de sentir un árbol: tocarlo, contemplarlo, olerlo, chuparlo, oír el viento en sus ramas…

Pero la vida se abre paso a través de ellos. Y necesitan experimentar por si mismos la realidad. Entonces nosotros les decimos qué el rojo y el azul hacen el morado; que el amarillo y el rojo juntos hacen el naranja… y no les permitimos probar, les arrebatamos una de las mayores satisfacciones que tiene esta vida: comprobar, probar, experimentar por uno mismo.

Nosotros señalamos lo que está bien y lo que está mal. Les hacemos exámenes o juicios constantemente. A todas horas, somos los jueces implacables de sus vidas. Y ellos crecen creyendo que la equivocación es mala, y dejan de intentarlo, dejan de vivir, porque el precio que pagan si se equivocan es tu amor y aceptación y ¿sabes una cosa? Ellos te aman tanto que no pueden vivir sin esto.

Aunque tu hayas vivido así en tu infancia, eso no es motivo para repetirlo con tus hijos o alumnos. Las cosas pueden ser diferentes. La próxima vez, puedes espera un poco antes de dar tu opinión o permitir que sean los niños quienes experimenten directamente la vida, quienes vivan su propia existencia. La próxima vez, podrías, antes de hablar, escuchar.

Los niños son un regalo que nos enseñan la grandeza de la vida y nuestras limitaciones. Crecer juntos es un arte que nos muestra el camino a una vida más sencilla, plena y consciente. Ponerte en marcha es tu opción.



Sitio oficial: http://grupomaternal.blogspot.com/2010/12/educacion-integral-i.html

Educación Integral



“Educación Integral” es el primero de una serie de vídeos sobre educación integral, crianza y puerperio con los que Mónica de Felipe Larralde* lanza al mundo una reflexión sobre qué significa educar y el papel de los educadores y los padres.
Mónica nos recuerda en estos 4′ muchas cosas que la sociedad hemos olvidado.


Mónica de Felipe Larralde es licenciada en Derecho, experta en Comunicación por la Universidad de Granada, Terapeuta Transpersonal, directora de documentales y acompaña a madres y padres en espacios de reflexión y crecimiento interior.